Una de nuestras clientas nos explica su viaje a Blanes (Hotel Mar Ski)

En BuscoUnChollo.com nos encanta viajar, ¡pero aún más nos encanta saber de vuestros viajes! Una de nuestras clientas, Aina Gombau, nos ha hecho llegar un montón de información súper interesante sobre su viaje a Blanes con BuscoUnChollo.com.

Aina se alojó en el Hotel Mar Ski, en una habitación doble, junto al amor de su vida, Abel ;-).

A continuación, encontraréis el relato de viaje, dónde os dará a conocer diferentes cosas que hacer y ver en Blanes, además de su opinión sobre el hotel en el que se alojaron. No os haremos esperar ni un segundo más, ¡allá va!

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¡Hola a todos! Soy Aina y me encantaría contaros mi experiencia en el último viaje que contraté con Buscounchollo.com.

Esta soy yo en los Jardines botánicos de Blanes, sobre los que os hablaré más adelante.
¡Hola! Esta soy yo, en los Jardines botánicos de Blanes, sobre los que os hablaré más adelante. Así me ponéis cara :-D.

El fin de semana del 13 de junio de 2015, mi pareja y yo decidimos hacer una escapadita de una noche. Hemos viajado por gran parte de la Costa Brava, y nos encanta. De modo que nos pusimos a buscar chollos  por esa zona con el mapa de la web de BuscoUnChollo.com (está justo al principio de la página y va genial cuando buscas chollos de viaje en una zona concreta).

FLECHA

Llegamos en coche el sábado por la mañana. Hacía ya tiempo que teníamos un pack de “típico” con experiencias para gastar, y una de ellas estaba en Blanes, así que aprovechamos y nos fuimos a pasar la mañana en un salón donde realizan masajes. Mi pareja disfrutó de un relajante masaje y yo realicé una clase de yoga. Éramos los únicos en todo el centro y la mujer fue muy agradable. ¡Qué tranquilidad!

Al salir de allí nos dirigimos al hotel Mar Ski 3*. Lo cierto es que está situado justo delante de la playa, ¡una pasada!

Al llegar, nos encontramos con que nos dieron una habitación con tres camas individuales, en vez de una de matrimonio. No habíamos llamado anteriormente para pedirla expresamente, así que no podíamos quejarnos mucho. Aún así, mi disgusto inicial desapareció al abrir la ventana y salir al balcón. ¡Hacía tiempo que no disfrutaba de unas vistas tan bonitas! Se veía el mar, totalmente azul y además, toda la costa de Blanes, repleta de gente en la playa o paseando por el paseo marítimo. 

Balcón del hotel Mar Ski 3* de Blanes.
Mi pareja, Abel, disfrutando del calorcito, las vistas y el olor a mar desde el balcón.

Habíamos reservado el régimen de pensión completa, así que bajamos al restaurante. Es un buffet y desde mi punto de vista, no es muy grande. Quedaba una mesa libre justo al lado de la puerta de entrada, así que fuimos rápidamente hacia ella para ocuparla. La relación calidad – precio de la comida me pareció correcta. Eso sí, si la oferta no fuera con desayuno, comida y cena, yo hubiera reservado solo media pensión (de este modo se tiene más libertad al no tener que volver al hotel a mediodía para comer). Veníamos relajados del centro de masajes, dónde nos ofrecieron infusiones, galletas y bombones, así que no teníamos mucha hambre.

Buffet del hotel Mar Ski 3* situado en Blanes.
Buffet del hotel Mar Ski 3* situado en Blanes.

¡Una curiosidad! En el sexto piso del hotel hay una piscina. Es pequeña, pero las vistas lo compensan todo. Había gente tomando el sol en las hamacas. Se nota que es un alojamiento especializado en el turismo de sol y playa.

Vistas desde la piscina del hotel Mar Ski Blanes
Vistas desde la piscina del hotel Mar Ski Blanes

Al terminar de cotillear por el hotel, la intención inicial fue ir a la playa, pero nos encantó tanto el paseo de Blanes que empezamos a andar sin rumbo. Llegamos a la pequeña península formada por piedras que se encuentra en medio del paseo. Allí encontramos una inscripción que decía: “Blanes, portal de la Costa Brava”. Las vistas desde allí también eran impresionantes, y nuestro hotel se veía a la perfección desde donde nos encontrábamos (un poco más abajo os dejo una foto donde podréis verlo 🙂 ).

Vistas desde la península situada en el centro del paseo de Blanes
Vistas desde la península situada en el centro del paseo de Blanes. Nuestro hotel queda a la izquierda y no se ve en esta foto.

Seguimos andando por el paseo, y acabamos entrando hacia el interior. Sin darnos cuenta, el paisaje que teníamos ante nosotros nos recordó al pueblo pesquero de Cambrils, situado en la Costa Dorada. Estaba lleno de gente paseando y disfrutando de ese ambiente especial que solo tienen los pueblecitos de costa. Llegamos a una iglesia, y seguimos mirando tiendas. Finalmente decidimos comprar una botella de vino y volver al hotel.

Esa fue una gran idea: nos tomamos una copa de vino sentados en el balcón de la habitación y disfrutamos de las maravillosas vistas al mar. Hacía un día precioso (mientras en Tarragona, nuestra ciudad, se desataba una tormenta… ¡No nos podría haber salido mejor la escapada!).

Tomando una copita de vino y disfrutando de las preciosas vistas al mar.
¡Aquí estamos! Tomando nuestra copita de vino y disfrutando de las preciosas vistas al mar.

Llegada la noche, nos fuimos a dormir pronto y a la mañana siguiente madrugamos para ir con el coche hasta el Jardín Botánico Mar i Murtra. Lo encontramos en seguida, y pasamos allí toda la mañana. El Jardín se encontraba ubicado a cierta altura, así que (pecando de repetirme) las vistas desde allí también eran increíbles. Además, vimos nuestro hotel a lo lejos, de modo que nos paramos para hacerle una foto, esta:

Localización hotel mar ski en blanes
En esta foto podéis ver exactamente dónde se encuentra el hotel Mar Ski 3*. ¡Delante de la playa!

El Jardín Botánico de Mar i Murtra nos pareció impresionante, muy grande, con plantas de todos los continentes y con un mirador hacia el mar imperdible. Es una visita recomendada al 100% y sin lugar a dudas, fue la parte que más me gustó del viaje.

Mientras terminábamos nuestra visita, nos dieron descuentos para otros jardines botánicos de la zona y para un barco que hace un recorrido por la costa, desde Blanes hasta Tossa de Mar. Ya estuvimos en esta localidad el año pasado, pero nos gustó tanto que quisimos repetir, así que nos dirigimos hacia la playa para coger el barco “Dofi Jet Boats”. Al llegar, tuvimos un ligero contratiempo con las tarifas. Habíamos malinterpretado los descuentos que nos habían dado, y el capricho nos costó casi tanto como la noche de hotel que compramos en BuscoUnChollo.com. ¡Ojalá hubieran tenido un chollo para el barco también (:-P por pedir…)!

Finalmente compramos los billetes y nos dirigimos hacia Tossa de Mar. El paseo en barco estuvo bien, excepto por el hecho de que en la parte final del trayecto nos recomendaron bajar a ver el paisaje submarino en la parte inferior de la nave. Allí abajo, los cristales estaban tan sucios que no se veía nada, y como se balanceaba mucho más que en la parte de arriba, acabamos los dos mareados… Subí a la cubierta, para que me diera el aire, ¡y juré que no volvería a bajar allí!

Vsita de la Costa Brava desde el barco.
Vsita de la Costa Brava desde el barco.

Por suerte, al poco rato llegamos a Tossa de Mar. Eran ya las 13:30 horas. Nos dejaron en la playa, y fuimos directamente a la parte interior de la ciudad. Después nos acercamos a la parte superior de las murallas.

Murallas de Tossa de Mar.
Murallas de Tossa de Mar.

Anduvimos, disfrutando del ambiente, prácticamente solos. Llegamos hasta una playa algo más escondida, y seguimos hasta una parte donde no había nadie y se podían hacer fotos geniales, justo detrás de una pequeña cala. Tossa de Mar está hecha para disfrutarla así, perdiéndote entre sus calles.

Comimos algo, y a las 16:00h salía el barco de vuelta a Blanes. Llegó con casi media hora de retraso. Esta vez no bajamos a mirar nada abajo…  🙂 Nos encantó ver la costa desde el mar, pero acabamos un poco quemados por el sol (de modo que recomiendo llevar protección solar en el bolso siempre que viajéis a la costa). En fin, la parte del barco, como veis, nos salió un pelín “rana”.

Llegamos a Blanes hacia las 18:00h. Ya habíamos hecho las maletas por la mañana e hicimos el check out, de modo que solo nos quedaba llegar al coche y emprender el camino de vuelta a casa.

En definitiva, la experiencia ha sido muy buena, sobre todo por la localización del hotel y los preciosos paisajes de la Costa Brava. A pesar de los pequeños inconvenientes con el barco (que son cosas que pueden pasar), ¡lo recomendamos al 100%!

¡Un saludo y esperamos que nuestra experiencia os haya resultado útil!

Aina y Abel

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